El limonero real, la película

Por Rocío Piccoli

Amanece y ya está con los ojos abiertos…’. Basada en la novela homónima de Juan José Saer, se estrenará el próximo jueves 1 de septiembre El Limonero Real  de Gustavo Fontán.

El limonero real, la película
El limonero real, la película.

Íntegramente filmada a orillas del Río Colastiné —y con la intervención de gente de la zona—, El limonero Real nos ofrece una naturaleza doblemente ‘mirada’. Observada, primero, por el ojo de tinta de la pluma de Saer, que interpela las fronteras entre narración y poesía, y, en segundo lugar, por la cámara intrépida de Fontán, que, preguntándose constantemente por las posibilidades del mismo lenguaje fílmico, nos ofrece una poesía visual que funde agua, luz y sonido.

Juan José Saer y El Limonero Real

Toda la obra de Saer, está atravesada por un interrogante: ¿cómo acceder a lo real y expresarlo? Fascinado por las posibilidades del lenguaje, se adentra a la exploración de los mundos creados en los intersticios entre lo real y la ficción, entre lo que se puede percibir y el misterio.

Como respuesta única y personal a la pregunta por el arte de narrar, Saer nos ofrece una cosmogonía del detalle, y afirma que la escritura se convierte, entonces, en el arte de ‘sondear y reunir briznas o astillas de experiencia y de memoria para armar una imagen’.

En cuanto a El Limonero Real específicamente, debemos decir que se trata de una historia, a primera vista, simple: una familia de pobladores del río Paraná se dispone a compartir el último día del año. Son tres hermanas, con sus maridos e hijos, que viven en tres ranchos, a la orilla del río. Aunque Wenceslao intenta convencerla, su mujer se niega a asistir a casa de su hermana para participar del festejo. Dice que está de luto: su hijo único, murió hace seis años. Así, todo el relato es atravesado por estas dos ausencias: la del joven muerto y la de su madre, que resignifica esa muerte.

Gustavo Fontán, cine y literatura

Cineasta y escritor, oriundo de la Provincia de Buenos Aires, hace tiempo que Fontán encamina su trabajo hacia un cine, más bien, radical, alejado del mero entretenimiento. Para Fontán: ‘El arte se construye en el mundo de la sugerencia. Y eso exige un espectador que trabaje.’.

Con “El árbol” y “La casa”, Fontán comenzó la búsqueda de una poética propia; narración subjetiva donde la memoria, el paso del tiempo y la incidencia de la luz juegan un papel preponderante. En esta misma línea, y eludiendo todo criterio adaptativo, se inscribe “El limonero real”. Como afirma el mismo Fontán, lo prioritario aquí no es el desarrollo de un argumento, sino el ‘entramado que los hechos conforman con la memoria y la percepción’, buscando que el paso del tiempo se transforme ‘en material sensible, sustancia audiovisual’.

Gustavo Fontán y Germán de Silva en pleno rodaje.
Gustavo Fontán y Germán de Silva durante el rodaje.

La película

El Limonero Real fue filmada íntegramente durante el mes de marzo de 2015 en la localidad de Colastiné, lugar donde Juan José Saer tenía una casa y espacio en el que se desarrolla la trama de la novela. El ámbito —las islas, la costa del río Paraná en la Provincia de Santa Fe— no es un espacio desconocido para Fontán, quien cuenta ya con dos películas realizadas en la zona (La orilla que se abisma y El rostro).

Los tres ranchos fueron construidos para la película siguiendo las viejas técnicas del uso del adobe’, explica Fontán. Una de las claves del rodaje fue la observación minuciosa, por un lado, de la composición natural (los niveles de luz, el agua que corre, los árboles, los animales de la zona…), y, por el otro, del modo de estar de los pobladores del lugar, la acción ritual de sus movimientos.

Guiados por esta búsqueda de realismo, el esquipo se constituyó, no sólo con actores formados y de trayectoria, como Germán de Silva, Patricia Sánchez, Rosendo Ruiz y Eva Bianco, sino que, también, contó con la participación de lo que Fontán llama ‘no actores’, es decir, gente del lugar, de Colastiné, Rincón y La Guardia.

Por naturaleza’ —expresa Fontán— ‘las islas conforman un espacio cargado de cierta precariedad: las crecientes, siempre voraces, construyen una memoria y un riesgo. Nadie olvida las crecientes; por todos lados hay huellas, y nadie deja de temer a la creciente que puede sobrevenir. La isla es una imagen del antes y del después, y el presente es una especie de estadio frágil entre dos momentos dolorosos.’.

Es, entonces, del encuentro entre dos experiencias: el contacto con el medioambiente litoraleño y la lectura saereana, de donde nace esta película, que se estrenará en el Cine América el próximo jueves 1 de septiembre a las 20:15hs.

Estreno Cine América, días y horarios.
Estreno Cine América, días y horarios.