Los 400 Golpes en el ciclo “Hitchcock y Truffaut”

La propuesta, organizada por el Taller de Cine de la UNL, tiene como eje a la reconocida relación profesional entre los directores Alfred Hitchcock y François Truffaut. El próximo encuentro será el miércoles 3 de mayo a las 20.30 con la proyección de Los 400 Golpes, ópera prima de Truffaut. La sede del evento es la Sala Saer del Foro Cultural UNL -9 de Julio 2150-. Entrada libre y gratuita.

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Truffaut y la lógica del nuevo cine francés

El debut tras las cámaras del cinéfilo y crítico de cine, François Truffaut tuvo lugar con Los 400 Golpes, un drama costumbrista con tintes neorrealistas, que vio la luz en unos tiempos fundamentales para el cine francés. Entre la frenética e inspirada actividad de un grupo de cineastas destinados a ser la punta de lanza, que, o debutaban o realizaban obras decididamente emblemáticas. Así, por ejemplo, Alain Resnai se iniciaba con la poética y sensitiva “Hisroshima, mon amour (1959)”, Chabrol realizaba su segunda obra, “Los primos (1959), Godard preparaba el retrato de amour fou en su opera prima, “Al final de la escapada (1959)” y George Franju, fuera de la onda de los anteriores, desde su independencia, estaba a punto de sorprender con su fatalista y dramático relato de terror, “Ojos sin rostro (1960)”.

En 1954, y desde las páginas de Cahiers du Cinéma, Francois Truffaut fustigaba al adocenado cine de la época. En su polémico artículo titulado “Una cierta tendencia del cine francés” señalaba los vicios y errores del cine de la época (llamado Cinéma de Qualité), cuestionando su excesivo apego a lo literario y el acartonado teatralismo de su puesta en escena. En términos generales, todo el staff de críticos y colaboradores de Cahiers (entre quienes se encontraban Godard, Chabrol, Rohmer, Doniol-Valcroze y Rivette) compartían este pensamiento y creían que una renovación de las formas narrativas y productivas del cine era no solo posible, sino también necesaria. Con esa intención, paralelamente al estudio de los grandes maestros del cine, se lanzaron a la praxis fílmica primero con cortos y luego con largometrajes.

Pese a los encuentros y desencuentros del heterogéneo grupo de cineastas que conformaron la Nouvelle Vague, en términos generales, sus películas se caracterizan por el estilo informal y despreocupado; por la libertad expresiva con la que alternan ritmos de montaje, yuxtaponen diferentes tamaños de planos, combinan largas panorámicas con planos entrecortados o con cámara en mano y desafían la coherencia espacio-temporal de la representación clásica al establecer quiebres de continuidad y saltos de eje entre los planos. Con todo ello, la escritura de estos cineastas apostó no tanto a la historia que se cuenta sino a la forma de contarla. La intrascendencia de los diálogos, la frecuente improvisación de escenas, la presencia de actores no profesionales, los escenarios naturales, la iluminación precaria y el rodaje en exteriores fueron algunos de los elementos que, aunque en principio motivados por la estrechez presupuestaria luego se impusieron como elección estética. En consecuencia, la puesta en escena resultó espontánea, dispersa; la cámara descubrió una ciudad rica en tonos de grises y los personajes transitaron sin rumbo ni apuro por insospechados circuitos parisinos.

Los 400 Golpes es la historia del adolescente Antoine Doinel. Adolescente conflictivo, no buen estudiante, dice mentiras, le encanta leer, perderse en una sala de cine. En un primer momento, la idea era realizar una serie de sketches, inspirados en retazos, cuan motivos pictóricos, de la adolescencia del personaje central. Poco a poco fue cobrando cuerpo la idea de hacer un largometraje. Para distanciarse un poco del personaje, Truffaut llamó a Marcel Moussy, escritor y guionista, con quien le dio la forma cuasidefinitiva al guión. El título inicial, “La Fuga de Antoine”, finalmente se convirtió en Los 400 Golpes, expresión francesa que podría traducirse como las mil y una, en clara alusión a todas la travesuras que realiza el joven Antoine a los largo de la cinta.

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Los 400 Golpes funciona como un drama social y familiar, con estupendos tintes de comedia, pero también como crítica al sistema policial y judicial, pues en el último tercio de la cinta, asistimos al amargo y conmovedor proceso de conversión del niño en carne del sistema. El periplo comienza al ser conducido por su propio padre a la comisaria de policía, por robar una máquina de escribir. Se toma la decisión de enviarle a un centro de observación, donde educadores y asistentes sociales redactan sus informes, y se trata de organizar una respuesta educativa sobre su incontrolado comportamiento, con el que el joven claramente reclama atención. La sensibilidad y emotividad del realizador y la complicidad del joven actor, alcanzan una fusión magistral en este icono del séptimo arte, al que apetece volver una y otra vez. François Truffaut y el actor-personaje Jean Pierre Léaud-Antoine Donel, madurarían y crecerían juntos como cineastas, compartiendo futuras aventuras. Primero con el corto “Antoine et Colette (1962)”, integrado en el largometraje colectivo “Amor a los veinte años (1962)” de Shintaro Ishihara, Marcel Ophüls, Renzo Rossellini, François Truffaut y Andre Wajda, para reencontrarse con el paso de los años en los largometrajes “Besos robados (1962)”, “Domicilio Conyugal (1970)” y “Amor en fuga (1979)”.

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Ciclo  “Hitchcock y Truffaut”: Los 400 Golpes /// Dir. François Truffaut (1959) /// Miércoles 3 de mayo – 20:30 /// Foro Cultural – Sala Saer (9 de Julio 2150, Santa Fe) /// Entrada libre y gratuita