7mo Ciclo de Cine y Literatura: El Proceso

El próximo martes comienza una nueva edición del Ciclo de Cine y Literatura. La propuesta, organizada por el Centro de Investigaciones Teórico Literarias y Cine Club Santa Fe, comenzará con la proyección de ‘El Proceso’, filme de 1962 dirigido por el reconocido Orson Welles. Posteriormente, el profesor Hugo Echagüe realizará un comentario sobre la película. Las funciones se llevan a cabo en la Sala Saer del Foro Cultural UNL (9 de julio 2150), todos los martes de agosto a las 20:30 hs. Las entradas tendrán un costo de $40.

El joven actor Anthony Perkins interpreta al protagonista de esta historia, Josef K

Kafka según Welles

Josef K. es detenido un mañana en su propia habitación y se ve envuelto en un proceso cuyas razones, consecuencias y significado no alcanza comprender y que parece no conducir a ningún sitio, salvo a destruir su vida lenta e inexorablemente. Welles lleva a cabo una magnífica adaptación de ‘El Proceso’, novela inconclusa de Franz Kafka, logrando recrear ese ambiente kafkiano (nunca mejor dicho) que rodea al protagonista (un genial Anthony Perkins) y que acaba por asfixiarle. Una fábula sobre la alienación del ser humano.

‘El Proceso’ comienza con la narración en off por parte de Orson Welles de un fragmento del cuento “Ante la ley” de Kafka. El recurso sirve para señalar que la lógica de la historia que estamos a punto de presenciar, es la lógica de un sueño o de una pesadilla. Y tal vez sólo sea eso, una terrible pesadilla. El filme en cuestión fue un encargo del productor Michel Salkind y constituye uno de los trabajos más complejos y visualmente fascinantes del realizador de “Ciudadano Kane”. Se trata de una especie de parábola existencialista, acerca de la indefensión del individuo común frente al laberíntico y críptico mundo de las leyes. Un mundo cerrado y endogámico al que difícilmente puede acceder u oponer resistencia el ciudadano de a pie.

La particular cinematografía estuvo a cargo de Edmond Richard

Lo que hace que ‘El Proceso’ conserve su carácter innovador a pesar del transcurso de los años no es el mensaje subyacente en la película, sino el empleo de los recursos cinematográficos y el extraordinario tratamiento del espacio, aspectos que logran convertirse por sí solos en protagonistas indiscutibles del film. Welles plasma con maestría absoluta la angustia y el surrealismo de la trama utilizando diversos espacios físicos (pasadizos que llevan a Joseph a su trabajo, al teatro, a la sala judicial o a visitar al abogado) montados de modo aparentemente arbitrario, para que el espectador no tenga demasiada idea de donde se encuentra en cada momento y para transmitir esa sensación de desasosiego que vive el protagonista. Los techos de las estancias cerradas son siempre bajos, casi se diría que existe la altura justa para respirar. La iluminación, la fotografía (con utilización casi abusiva del claroscuro) y los planos con grandes ángulos y profundidad en los espacios abiertos están planeados para aumentar el mismo efecto.


Programación completa

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