Proyecciones en el ISCAA: Los Hijos de Fierro

Los Hijos de Fierro es una película de 1984 dirigida por Fernando Pino Solanas. El film es una visión histórica del peronismo, contada entre su caída de 1955 y el triunfo electoral de 1973, usando una metáfora del poema El Gaucho Martín Fierro, de José Hernández. La obra de Solanas será proyectada el jueves 28, a partir de las 20 Hs., en el microcine del Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales (San Jerónimo 1872), en el marco del ciclo de proyecciones organizado por los integrantes del Centro de Estudiantes de la institución (CECAA). El evento es con entrada libre y gratuita.

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Ciclo de proyecciones

La propuesta surge de una iniciativa por parte del CECAA (Centro de Estudiantes de Cine y Artes Audiovisuales) para fomentar la visibilidad de diversas producciones cinematográficas. La programación incluye películas de origen local, nacional e internacional, y las funciones se realizan en la Sala “Edgardo Cacho Pallero”, perteneciente al ISCAA. La proyección de Los Hijos de Fierro (1984) se realiza en el marco de un ciclo de proyecciones que se lleva a cabo durante todo el año. Toda la información referida a los diferentes ciclos, actividades y eventos que ofrece el Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales puede ser encontrada en la página de Facebook del CECAA.

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…nadie creyó en el trastorno de los tiempos por venir…

En marzo de 1984, en vísperas del estreno de Los Hijos de Fierro, Fernando Pino Solanas escribió una carta dirigida a los espectadores:

“A comienzos de los años 70, y con la idea de reflejar el momento histórico que vivíamos, comencé a concebir una nueva película. Dos proyectos rondaban mi cabeza: por un lado, una recreación del Martín Fierro; por el otro, la solitaria resistencia que diariamente protagonizaban los trabajadores contra el sistema oligárquico militar. Inicialmente había dos películas, dos imágenes diferentes: una mítica simbólica y una realista cotidiana. Pero no estaban separadas; eran las caras de una misma historia y, con el correr de los meses, se fueron amalgamando, confundiendo, enriqueciendo con cientos de relatos y memorias que recogí en los barrios, los cafés, los sindicatos, en los patios y las generosas cocinas del gran Buenos Aires. Estas notas exponen el planteo histórico y temático de Los Hijos de Fierro”.

En 1978, Pino Solanas presentó su película Los hijos de Fierro. También estaba en el exilio. Pero la había filmado entre 1973 y 1975 para hablar de una victoria y no de una derrota. Quería contar el fin de los 18 años de exilio de Perón y debió terminarla él mismo en el exilio. Cuando terminó la película, tres de los actores, entre ellos Julio Troxler, el “Hijo Mayor” de Fierro, ya habían sido asesinados. Como si la película no pudiera escapar a la realidad, como si fuera imposible hablar de ella sin sufrirla, como si estuviera maldecida por hablar de lo que se reniega. En la película, la resistencia peronista, el sindicalismo rebelde, la gloriosa Jotapé son los hijos de Fierro. En 1978, esos hijos de Fierro eran buscados para la tortura y la desaparición, para asesinar a sus familias, para apropiarse de sus hijos, para borrar del mapa el más mínimo testimonio de que alguna vez hubieran existido. Otra vez la ferocidad y la sangre con ropa civilizada, otra vez el genocidio patriótico y occidental. La misma ola brutal que en la historia del país se había alzado una y otra vez.

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