Don Bautista Buriasco: visionario y pionero de María Juana

Desde sus inicios, la sirena toca el silbato a la entrada y a la salida de los obreros. Nadie puede escapar a tal símbolo del pueblo que es sinónimo de trabajo. La fábrica Sabb SA —ex S.A Bautista Buriasco e Hijos Ltda. — es la empresa que más progreso llevó a María Juana. De hecho, en 1950 la localidad tenía menos de un tercio de los más de 5 mil habitantes que posee actualmente, pero el crecimiento comenzó a un ritmo vertiginoso a partir de la fundación de la fábrica ya que en esta zona no existía ruta ni vías ferroviarias.

FABRICA DE VAGONES VISTA LATERAL

Hoy, el fenómeno no es como el de aquellos años cuando la constructora ferroviaria tenía más de mil empleados y una producción de tres unidades diarias. Ahora, la cantidad de empleados uniformados con ropa azul que entran y salen de la fábrica disminuyó, pero el ritual forma parte de una postal cotidiana.

Cuando comenzó la etapa de construcción de vagones llegaron al pueblo obreros y técnicos de gran parte del país y como no había lugar para albergarlos, entonces vivían en vagones que se acondicionaban como dormitorios. Luego, la necesidad llevó a construir el barrio Buriasco para los empleados con familia y un hotel —actualmente en funcionamiento— para los solteros.

No obstante, no todo fue color de rosa, también hubo momentos económicos difíciles para la fábrica. Lo peor se vivió en la década de los 90 cuando la fábrica quedó totalmente abandonada y sólo quedaron los serenos.

Visionario y pionero

En la década del 30 Bautista Buriasco compró acciones de la fábrica de cosechadoras La Margariteña asentada en Colonia Margarita. En 1938 la trasladó a María Juana y allí continuó con la fabricación de maquinarias agrícolas y comenzaron los trabajos de diseño, proyección y montaje de estructuras de transporte. Fabricaron cureñas, acoplados y carros cañeros y tras la Segunda Guerra Mundial adaptaron los camiones de rezago para transporte de granos y ganado.

En 1944 los socios se separaron y Buriasco conformó junto a sus cuñados la firma La Soberana, la que luego de entablar contactos con el Ejército Argentino, comenzó a fabricar cañones y pontones, tanques de combustible para YPF y de almacenamiento de agua para Obras Sanitarias.

Cuando Juan Domingo Perón nacionalizó los ferrocarriles se encontró con los vagones deteriorados y Bautista, que era visionario, decidió construir en secreto un modelo para presentárselo a las autoridades nacionales.

Una vez que el vagón fue aprobado por el Ministerio de Transporte, la familia Buriasco solicitó que se le otorgara la construcción de una partida, para levantar una planta y generar puestos de trabajo en la región. El primer contrato fue por dos mil unidades y comprendía vagones cubiertos, de jaula (para el ganado) y vagones de borde alto para carga pesada.

El 1º de enero de 1951 se constituyó la firma Bautista Buriasco e Hijos y bajo esta denominación nació la empresa que logró el primer vagón argentino.

Presente

Hasta el presente, se han fabricado cerca de 10.000 vagones de carga de distintas características, que se construyeron cumpliendo las normas de Ferrocarriles Argentinos y AAR (Association of American Railroads). Adicionalmente se han reparado, reconstruido o modificado a nuevo 4.000 vagones y fabricado miles de bogies de chapa soldada. A su vez, cuenta con una planta fabril de 30.000 m2.

A lo largo de las 7 décadas de trayectoria que lleva la fábrica logró comercializar sus producciones con las siguientes empresas: América Latina Logística Central S.A, América Latina Logística Mesopotámica S.A, Empresa Ferroviaria Oriental (FCO Bolivia), Ferroexpreso Pampeano S.A, Ferrostaal S.A, Ferrosur Roca S.A, Minera Alumbrera Limited, Nuevo Central Argentino S.A, Siemens Argentina S.A, Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado.

 

Fuente: Barriocultura/Revista: Fiestas Patronales María Juana 2019