Un día como hoy, se colocaba la piedra fundamental de la Escuela Industrial Superior

Un 17 de diciembre, pero de 1905, se colocaba la piedra fundamental de la Escuela Industrial Superior, familiarmente conocida como ‘El Industrial’. Se trataba de una propuesta pedagógica innovadora para su tiempo y se constituyó como una de las instituciones pioneras en la enseñanza técnica a nivel nacional.

Colocación de la piedra fundamental de la Escuela Industrial Superior. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke
Colocación de la piedra fundamental de la Escuela Industrial Superior. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke.

La Escuela Industrial Superior (EIS), tuvo su origen durante el último cuarto del siglo XIX y los inicios del XX, aproximadamente entre los años 1885 y 1916. Actualmente, forma parte de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y su edificio se halla contiguo a la Facultad de Ingeniería Química (FIQ), en la manzana comprendida entre las actuales calles Junín, Primero de Mayo, Santiago del Estero y 9 de Julio.

Haciendo historia

El Profesor Enrique Muzzio puede considerarse como el visionario y gran precursor de esta institución, la cual abrazaba la idea de establecer una educación diferente a la propuesta de base normalista vigente en nuestro país. Con un ideario progresista en el horizonte, que tomaba las experiencias de industrialización de los países de Europa y América del Norte, Muzzio soñaba con un nuevo espacio educativo cuyo centro fuesen las ciencias exactas y de artes aplicadas a la industria, de modo de fomentar un nuevo modelo basado en la producción industrial de manufacturas con valor agregado.

Profesor Enrique Muzzio, gestor de la enseñanza manual y técnica en Sta. Fe. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke.
Profesor Enrique Muzzio, gestor de la enseñanza manual y técnica en Sta. Fe. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke.

Por entonces, se debatían dos modelos diferentes de país, de modo que, las discusiones intelectuales oscilaban entre el viejo modelo agro-exportador primario y las nuevas propuestas de industrialización y producción de manufacturas. Al mismo tiempo, nuestra provincia recibía gran cantidad de inmigrantes, aluvión que trajo consigo la proliferación y desarrollo de la producción agropecuaria, así como de los medios de transporte (ferrocarril), circunstancias que hicieron preciso comenzar a repensar la educación técnica en la región.

Corría el año 1892, cuando surge el primer ‘Taller de Trabajo Manual’ dirigido por Enrique Muzzio, quién buscaba interesar al Consejo de Educación Provincial en estas temáticas, a partir de la implementación de experiencias que habían tenido éxito en otras provincias argentinas. Este primer intento, dio paso a la creación de la Escuela Industrial Provincial, que ofrecía un plan de estudios de 3 años de duración orientado hacia la mecánica, la herrería y la carpintería.

Comenzando el nuevo siglo, la reciente institución cambia su denominación a Escuela Industrial Central, pasando a depender del Ministerio de Instrucción Pública y produciéndose modificaciones en sus ciclos y planes de estudio.

La escuela iba creciendo en prestigio y matrícula, circunstancia que comenzó a hacer evidente la necesidad de contar con un edificio propio. Así, el 17 de diciembre de 1905, se coloca la piedra fundamental de la nueva edificación en el terreno adquirido dentro de la manzana ubicada entre las calles Junín, 9 de Julio, Santiago del Estero y 1° de Mayo. La construcción, se basó en el proyecto del Arquitecto Augusto Plou, y constituye una referencia de la arquitectura francesa en la ciudad santafesina.

Sin embargo, no siempre los vientos soplaron en sentido favorable. Durante el gobierno de Antonio Echagüe, la provincia comenzó a sufrir una faltante de recursos presupuestarios que hacía difícil seguir sosteniendo la institución. Por este motivo, el 23 de noviembre de 1909, la escuela es transferida a la órbita de la Nación y pasa a denominarse Escuela Industrial de la Nación. Por entonces, funcionaba únicamente con la especialidad de mecánica; recién en 1915 se incorpora la terminalidad de construcciones y, hacia 1930, la de química.

Durante este último período, hacia 1919 para ser precisos, la Escuela es anexada a la Universidad Nacional del Litoral y a la Facultad de Ingeniería Química, situación que hace acrecentar el prestigio de la ya reconocida institución, a la cual no sólo se llegaban estudiantes del litoral, sino también de las provincias del centro-norte del país.

Trabajo en un taller de la Escuela Industrial Superior. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke
Trabajo en un taller de la Escuela Industrial Superior. Foto: Banco de Imágenes Florian Paucke.

La depresión mundial de los años ’30, con su consecuente caída de las importaciones, trae consigo el desarrollo de la industria liviana de capital nacional, situación que impactó también en el ámbito educativo. Así, hacia el año 1934, encontrándose bajo la dirección del Ingeniero Ángel Nigro, se define un nuevo plan de estudio y estructura de carrera más similar al de la Escuela Industrial de Buenos Aires. De este modo, la institución dejaba de ser un taller de trabajos manuales, para consolidarse como escuela formadora de profesionales.

Con posterioridad a 1945, un nuevo crecimiento de la industria y el desarrollo de la rama ‘pesada’, imponen un renovado ritmo al vínculo trabajo y educación. La llegada a la zona de importantes empresas, incrementan la demanda de mano de obra calificada, ampliando el espectro laboral de los técnicos.

Hoy son más de 100 años transcurridos de historia, y, aunque los vaivenes sufridos por la industria nacional han sido numerosos y diversos, la Escuela Industrial Superior sigue ofreciendo a la comunidad santafesina su propuesta educativa basada en un plan de estudio de 6 años de duración con sus tres especialidades: Técnico en Construcciones, Técnico Mecánico Eléctrico, y Técnico Químico.

Fuente: www.eis.unl.edu.ar